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Princesas y doncellas adornan la ciudad, hombres aferrados a sus parejas aprietan sus manos como si de allí saliera la fuerza para enfrentar el mundo, millones de papelitos de colores se alistaban para revolotear entre la espesa jungla de concreto y el comercio de un domingo esperaba que la tarde hiciera su aparición. Pero la lluvia amenazaba, su manto gris hacía juego con la verdad pintada de arco iris, al igual que las miradas que juzgaban lo desconocido…, el aferro por justificar una noble causa danzaba a la velocidad del viento que acariciaba del mismo modo, con la misma delicadeza y finura, los cabellos arreglados y los hermosos sueños que nunca mueren ni van a terminar.
Siendo las 2:10 de la tarde, los caminos del deporte y la ciclovía que invadían la carrera séptima, poco a poco fueron cesando, se fueron rindiendo ante la algarabía, música y el bullicio de caravanas y camiones adornados que reflejaban el festejo del orgullo de un día, de tan solo una tarde. Las innumerables fragancias y perfumes en el ambiente no se hacían esperar y junto con la naturaleza espesa de los gigantes árboles que acicalan el Parque Nacional, demostraban la presencia sutil de la feminidad pero también evocaban un perfil masculino innegable. Así se matizó Bogotá el 29 de junio de 2008, para celebrar la Xll Marcha LGBT.
Entre esa extraña mezcla de olores también se percibía la presencia sombría del dinero, dios material que entre cigarrillos, mazorcas quemadas, papas, ensaladas de frutas, hamburguesas, perros calientes, pinchos, etc., se movía sin contemplación en cada instante, en cada paso, en cada esquina. “Es que la verdad a éstas les duele menos gastar, huyy cuando llaman al noviecito eso se pegan a ese celular y duran la de tiempo y pues eso es plata para uno”; Manifestó alegre Don Eusebio, cigarrero ubicado al frente del Colegio Distrital Camilo Torres, después de que Julián (gay desde los 15 años) terminó su llamada telefónica cancelándole 10 minutos por el tiempo utilizado.
“Es que si existe el día del padre, de la madre, de la mujer, del hombre, del niño, porque diablos no va a existir un día para nosotros. Si, somos una minoría pero nadie puede negar que también somos una comunidad importante porque hay mucha gente gay aquí y en todo el mundo”. Afirma Juan Carlos Barrera de 32 años de edad, quien se dio cuenta aproximadamente a los 9 años de la atracción hacia sus amigos del mismo sexo y que lleva 7 años asumiendo su homosexualidad por completo y no antes, debido a la connotación, estigmatización social y familiar en que se vio envuelto. “Que bueno que cada vez hay más gente, más unión, aunque todavía nos encontramos muy sectorizados, lo que no me gusta es que esto tenga cara de circo, los que nos miran y nos toman fotos se ríen, bueno sobretodo a los transformistas y travestís; pero quisiera que los que juzgan y rajan de uno no pensaran que la comunidad solo la conforman peluqueros y prostitutas, también somos administradores, abogados, profesores, economistas, gente pila común y corriente solamente con gustos sexuales distintos al heterosexual”; resaltó Juan Carlos como administrador hotelero de profesión.
El recorrido continuaba al igual que el tiempo, siendo las 3: 40 p.m., y dejando atrás la estatua del “Libertador”, los gritos y porras de los sectores de la comunidad retumbaban entre las sonrisas de particulares y curiosos, las voces de medios especializados y selectos también pronunciaban sus clamores apoyando la causa, los bares gays uno a uno hacían de cada esquina un carnaval de cuerpos danzantes que adornados por sus pinturas, escarchas y disfraces soportaban el ardiente sol que cada vez era más intenso.

Cada grupo, interés, camión, chiva, emisora, bar, repartía volantes con comunicados, promociones, rumbas, obras de teatro, ciclos de cine, ofertas de ropa y hasta tatuajes alusivos al orgullo de la comunidad LGBT. Para las 4:30 de la tarde y luego de haber rebasado el mercado de las pulgas, la calle 19 (todo el pleno centro de la ciudad), nos acercábamos al final del recorrido. La gente del común, familias enteras con sus niños y sus inusuales preguntas, transeúntes, vendedores, ladrones, policías y hasta limosneros que llevaban consigo en las mangas de sus sacos tarros y bolsas con bóxer, se divertían de lo lindo cada vez que veían un personaje pintoresco.
Un gran impacto que brillo por su ausencia fue la no visita de los grupos homofóbicos en el evento. Luna García, lesbiana desde los 18 años y diseñadora gráfica técnica aclaró sobre el tema que: “Ellos tal vez lo rechazan porque cuando pequeños tendrían una experiencia nefasta con algún enfermo…, y pues así como uno no va a ser resentido, hasta yo lo sería. Qué tal alguien de la familia con aberraciones… tenaz, pero hoy esos calvitos nos dejaron sanos, bacano”. Juan Carlos también sobre el asunto aportó: “Yo creo que son gays reprimidos, que se resisten a aceptar lo que en su interior desean hacer, por lo menos en su mayoría, me dan pesar por su ignorancia y su escasa tolerancia ya que ellos también son una minoría. Los que son muy radicales y fascistas ni siquiera sabrán que Hitler hizo lo que hizo porque era un gay en el fondo”.
Al llegar a la Plaza de Bolívar a las 5:30 p.m., ya me hice notable y por eso solo pude permanecer allí una hora más, no podía ser aquél invisible que charlaba inmerso en la comodidad de la caminata, me sentía como un bicho raro, como si el sudor de mi cuerpo fuera distinto al de todo el conglomerado de gente que esperaba de forma casi insaciable el encuentro con su “parche”, como si los 30 años del arco iris no me pertenecieran solo por ser un hombre… y era así. Entonces entendí por primera vez en mi vida lo que se siente cuando lo juzgan únicamente por tener un gusto sexual diferente. Solamente que había una impresionante y cultural diferencia, que ustedes si respetaron mi presencia, en cambio a su comunidad casi nadie les respetó nada en el pasado.
Fotos: Claudia Rubio
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Muy buena la crónica… te felicito, orgullosamente heterosexual pero consciente de que hay otras preferencias sexuales.
No asistí a la marcha, pero la manera como describes el momento y la situación, me hace casi que visualizar y sentirme presente durante durante el relato… Espero tengan mucho éxito con la revista,
me despido afectuosamente
Excelente crónica.
Es una crónica interesante y de actualidad. Hace un llamado aquellos que creen ser normales, pero quién lo es? Es agradable encontrar escritores con narrativa diferente que analiza diversas perspectivas y emplea diversos focos de información. Saludo a mi expaciente.
Esta crónica me pareció muy bonita, a pesar de que habían rastros literarios, supo vislumbrar a los lectores, por lo menos, soy uno de ellos.
La verdad es burno encontrar personas como las que hizo la crónica ya que ven de modo diferente las cosas, y no se limitan a no ver más allá de sus narices, ya que el contenido de la misma hace que cada día más uno como miembro de la comunidad LGBT se sienta orgulloso, y más aún sabiendo que hay personas como estas, objetivas, y sobre todo abiertas al cambio.
Excelente articulo, esto genera cultura entre la sociedad y poco a poco dejaran de vernos como los enfermos y no como un individuo mas de la sociedad, con capacidades como cualquier persona.
Gracia por levantarnos la frente ante un horizonte sombrio.
Muy buena cronica…
Yo soy padre de dos lindas ninas, una de 6 anos y la otra de 21 meses y me encuentro felizmente casado. Hubiera querido ir a esa marcha, no con el “morbo” que mucha gente que se cree “normal”, seguramente iria, sino para apoyar a esa minoria, que merece todo nuestro gran respeto y admiracion. Desafortunadamente vivo en el exterior y en gran parte por culpa de aquellos que no aceptan las diferencias.
Y me alegra leer cronicas como la que escribe este joven escritor a quien felicito, porque reflejo de manera tan real pero sin perder la fantasia que debe llevar toda buena cronica, la marcha.
Me alegra saber que en Colombia esta surgiendo una nueva generacion de escritores que se “atreven” no solo a escribir a cerca de temas “escondidos” por la “doble moral” que maneja la mayoria en nuestro pais; sino que lo hace con altura, reconociendo las bondades de sobre quien se escribe.
Ese remate de su cronica es sencillamente impactante y espectacular.
Y me invita como padre a educar a mis hijas sin prejuicios, a respetar la diferencia, pero por sobre todo a entender que si me “toca” en un futuro aceptar que son “diferentes” sencillamente “amarlas” tanto o mucho mas de lo que las amo ahora.
Felicitaciones una vez mas
Me parece una crónica bastante interesante y más escrita por una persona heterosexual que lo que deja de mensaje es que el respeto debe ser total sin importar los gustos o apetencias sexuales.
felicitaciones parcero